domingo, 10 de febrero de 2013

Y qué hago aquí...

Ahora me veo aquí, sentada, en una ciudad que no es la mía, lejos de mi familia, de mis costumbres, de mi rutina...pero, ¿sabes qué? Lo hice por él, porque pensaba que valdría la pena, porque cuando quieres a alguien tanto tanto como para cambiar de ciudad, dejar todo atrá por él... no te importada nda más.


Porque cuando llevas dñias, meses y años soñando con ese día a día con tu rutina diaria pero, eso sí, con esa persona. Con poder coger el teléfono y decir: salimos a tomar un café, cosa que antes no podías hacer. No te importa dejarlo todo de lado.

Cuando las cosas  se hacen por amor, de verdad, no importan.
Porque tu casa, lugar, tus sueños, están donde está él.

Si hace 5 años alguien me hubiera preguntado dónde me imaginaba en el día de hoy... de verdad, jamás habría dicho que aquí y en este punto de mi vida. Peroe s cierto las personas cambiamos, maduramos y tenemos un destino escrito que vamos desarrollando con el paso de los días, de los meses y de los años.
Yo ahora estoy aquí, porque no me importó rechazar trabajos por él, por venirme a esta ciudad para poder compartir la rutina diaria con él y poder hacer realidad nuestros sueños.

Porque estaba bien eso de no vernos pero, cuando volvía a su lado, olía su cuerpo y besaba su cara... sabía que mi lugar era estar siempre ahí con él. Y era cuando volvía hacia casa llorando por no querer separarme nunca de él.

Así que... no sé si esté es mi lugar o no, si tomé la opción correcta o no. Aquí estoy.
Echando de menos su olor. Su aroma. Sus besos y sus besos y sus abrazos. Echando de menos estar con alguien, reír con alguien, salir a pasear con alguien. En cambio estoy sola echando de menos todas las cosas por las que me vine aquí.

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