domingo, 28 de marzo de 2010

Petter Moen




Petter Moen nació en Drammen ( Noruega ) un 14 de febrero de 1901. Tras acabar el bachillerato se mudó a Oslo, donde acabaría trabajando en una Compañía de Seguros de Vida.


Mientras, el avance del movimiento nacionalsocialista en Europa era un hecho, y estará fatalmente ligado a la vida de nuestro autor. Así, el 9 de abril de 1940 los habitantes de Oslo vieron a las tropas alemanas desfilar por la calle mayor y la bandera nazi izada sobre el Parlamento. Nadie esperaba que las tropas alemanas ocuparan un pequeño país, Noruega, que se había declarado neutral, como hiciera en la primera guerra mundial. Pero el principal objetivo de los nazis consistía en controlar el puerto de Narvik, desde el que se exportaba un mineral de hierro del que dependía tanto la industria bélica británica como la alemana.


El 10 de junio de 1940 los noruegos tuvieron que firmar la capitulación. Bajo el mando del comisario del Reich Josef Terboven se adoptaron las primeras medidas : eliminar la libertad de expresión y prensa, prohibir los partidos políticos a excepción del NS (partido nazi noruego, liderado por Vidkun Quisling) y se reintrodujo la pena de muerte.


La incautación de los aparatos de radio de los ciudadanos particulares tiene como reacción la creación de publicaciones clandestinas. El principal de ellos el London Nytt. Recibe este nombre porque el periódico consistía en la difusión de las noticias que los aparatos de radio británicos daban sobre el estado de la guerra, principalmente la BBC.


Petter Moen será el director de esta exitosa publicación de la resistencia. Sin embargo será detenido durante la operación conocida con el nombre “el gran crack de la prensa” el 3 de febrero de 1944, justo unos días después de haber sido nombrado director de toda la prensa clandestina del país por el comité de coordinación. Su esposa, Bella, será detenida y recluida en el campo de concentración noruego de Grini.


Durante su encierro en la cárcel de la Gestapo situada en el número 19 de la calle Moller de Oslo, entre el 10 de febrero y el 4 de septiembre de 1944 escribe nuestro diario.


Tras siete meses de cautiverio, Petter Moen es embarcado con otros cuatrocientos detenidos en el Westfalen camino a Alemania. La mala suerte hace que choque la nave con una mina cerca de Skarregak, el 8 de septiembre de 1944. Uno de los cinco supervivientes del hundimiento , tras la victoria aliada, informa a la autoridad de la existencia de este diario. La Policía levantó el suelo de la celda y logró recuperarlo en la cámara de ventilación de la prisión.

La hoja roja, Miguel Delibes





Todo el mundo tiene un final. Cuando una persona se jubila es como si, de golpe, se acabara su mundo, como si estuviera sentado en un rellano esperando a ser llamado para abandonarlo todo. Eso, tal vez, es lo que le pasaba al señorito Eloy que, cuando le sale la hoja roja de su libro de fumar, esperaba que llegue el momento de la muerte.





Casi todos sus seres queridos han ido dejándole a lo largo de la vida, tan sólo le queda Desi, la señorita de servicio de su casa que es la que le da alegría al anciano y quien le ayuda a frontar los malos y buenos momentos de la vida. Desi, llegada del pueblo, le enseña a Eloy las costumbres de su entorno, su forma de ver la vida. A la pobre Desi, la ciudad aun le viene grande, muy grande, aunque no en vano pone todo su empeño en adoptar las costumbres de sus amigas, otras señoritas de servicio de la misma finca, para adoptar ese aire de “la gran ciudad” para, con ello, poder deslumbrar al Picaza, su amor del pueblo que ira a la ciudad para hacer la mili.

Don Eloy y su amigo Isaías son los únicos supervivientes del grupo de la guardería que llevan toda la vida juntos. Un hijo que perdió, una mujer que falta y, el único familiar directo que le queda con vida es su hijo mayor, notario en Madrid y que, en palabras del propio Eloy “está muy ocupado y no tiene tiempo de escribir ni de visitar a su padre”, una idea realmente que la Desi no entiende y que ni el propio Eloy. Ya se ha hecho anciano, se ha jubilado, y no cabe en la nueva sociedad donde todos están muy ocupados y no están para prestar atención al pobre anciano; nadie más que su fiel Desi que siempre permanece a su lado. Pero ella tiene la mente en su querido Picaza, un muchacho bastante turbio, famoso por sus prontos y que con sus andares y su mirada, vuelve loca de pasión a la Desi que tan sólo puede pensar en él. Hasta el propio Eloy se da cuenta que en casa no hay felicidad ni alegría cuando la joven está enfadada con su querido; y, por el contrario, reina la cordialidad cuando el Picaza y la Desi se han reconciliado.





En primavera, Eloy viajó a Madrid a casa de su hijo y es ahí donde se dio cuenta que no contaba. Los feos de los amigos de sus hijos, de su propio hijo que ni le escucha ni le presta atención. Desi, se ve desengañada por su amor, por sus actuaciones. Y, al llegar el viejo a la ciudad, se cobija en la muchacha de tal forma que su relación va a más, comparten lo poco que al viejo le queda hasta el punto de que don Eloy le dice que cuando el falte, pues ya le ha salido la hoja roja del librillo de fumar, lo poco que el tiene será para ella.

La prosa que utiliza Delibes en esta obra es magnífica, excepcional. Te remite a una España diferente a la de hoy e día; es lo genial de este libro. Gracias a la forma de contar los hechos que suceden, el humor que utiliza y la frescura de esta obra, hace que “ La hoja roja” sea una de las mejores obras de este magnífico autor; uno de los mejores legados que ha podido dejar para la literatura española.

jueves, 18 de marzo de 2010

Un sabio del campo




No es mio el texto que a continuación presento. Es un especial publicado en El Mundo tras la muerte de Miguel Delibes, ese gran autor que ha marcado a más de una generación: que ha marcado a un país.









por PEDRO CÁCERES
Dentro de poco, habrá que leer a Miguel Delibes con el diccionario en la mano. Casi nadie podrá entender el vocabulario del ámbito rural que emplea en su obra. Porque ese mundo campesino de obras como 'El camino' (1950) o 'Las ratas' (1962) ya desapareció. En la segunda mitad del siglo XX, cuando desarrolló su obra narrativa, España pasó de ser rural a urbana. Se perdieron los usos, las herramientas y las palabras que los describían.

Delibes vivió el último suspiro de una sociedad en extinción y retrató su forma de acercarse al mundo y entenderlo. Su mirada no tuvo la frialdad del taxónomo ni la falsedad del costumbrista, sino la naturalidad casi periodística de quien conocía y amaba aquello de lo que hablaba.
Al fin y al cabo, fue siempre una persona de provincias. Le ofrecieron puestos en Madrid, pero no quiso dejar su Valladolid natal. Y eso supuso vivir junto al campo. El acercamiento le vino por una pasión, la caza, que le llevó a pasar miles de amaneceres en los sembrados, a fraternizar con personas ligadas a la tierra y a escrutar, como ellos, el cielo. Esa afición deja páginas inolvidables en títulos que van desde 'Diario de un cazador' (1955) a 'El último coto' (1992).

La caza, tal como Delibes la entendió, era algo consustancial al 'ecosistema campesino'. Después, él mismo lamentó que la modernidad la estuviera convirtiendo en algo industrial y dirigido a ociosos urbanitas. Delibes avisó continuamente del deterioro que padecían, a la vez, la caza y el campo. Y, así, fue un pionero al informar de que la desertización humana, el abandono de las prácticas tradicionales, la intensificación productiva, la concentración parcelaria, el monocultivo y el uso de químicos estaban dejando yerma Castilla. Eran los años 70 y el ecologismo apenas se estaba empezando a inventar como movimiento social.

Hay que leer su discuso de entrada en la Academia, 'Un mundo que agoniza' (1979), para darse cuenta de su radical compromiso con el medio ambiente. Y también para apreciar la sabiduría de su análisis. Mientras el primer ecologismo se centraba, y no sin razón, en los males industriales y la polución urbana, el escritor tenía una visión integradora y amplia. Lamentaba la destrucción del territorio rural. Y recordaba que eran sus habitantes, los ganaderos y agricultores, las víctimas de lo que ocurría. Y los únicos capaces de salvar el campo, si es que ellos lograban salvarse antes. Sólo ahora ha empezado la Administración a darse cuenta que Delibes tenía razón.

Nunca cejó en su empeño y, en 2005, firma con su hijo Miguel un testamento ecologista: 'La tierra herida'. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? En ella, se pregunta por el cambio climático, el colapso de las pesquerías mundiales o la pérdida de la biodiversidad en todo el planeta. Y vuelve a preocuparse de nuevo por el campo, su campo castellano.
Miguel Delibes fue un señor de campo, un ecologista y un Dersu Uzala castellano.Le echaremos de menos.



Miguel Delibes reniega del progreso que "calienta el estómago" pero "enfría el corazon".

sábado, 13 de marzo de 2010

Uno de los grandes se ha ido




Miguel Delibes murió ayer, 12 de marzo de 2010.
Será una fecha siempre recordada por todos; tanto por aquellos que amaban la literatura, como por los que algún día tuvieron que leer un libro suyo "obligatoriamente". Pero, donde seguro que le echarán más de menos será en su querido Valladolid donde se "quedan huérfanos".

La sencillez y los temas de las novelas de Delibes dejaron un poso en la memoria de algunos de sus paisanos, gracias a las semejanzas entre su vida y las que en sus obras desmenuzó: "Yo fui un niño que vino a estudiar a 'la capital'. Luego leí mi historia en 'El Camino'", describía una de las frases incluidas en un libro de condolencias.

Delibes era un escritor fundamental de la literatura español. Lectura obligatoria en secundaria y bachiller y, para mí, también lo fue en la carrera. Pero, tengo que reconocer, que jamás fue obligatoria; que tal vez desde lo más profundo de mi mente, deseara que una de las lecturas para clase fuera alguna de las obras de este gran escritor que me enseñó a ver la vida de otra forma.

Es en los versos que Jorge Guillén le dedicó donde se puede apreciar ese perfil del escritor vallisoletano, de recia complexión ética:

Admiremos al hombre auténtico de veras,
Que sabe organizar su vivir y sus libros,
Muy al tanto de todo, sin inclinarse a nada,
Porque son tan ajenas
Al manantial continuo de gran inspiración;
Auténtico vivir cuajado en escritura
Límpida, magistral, y así tan convincente,
Un arte narrativo que recrea
Campo y Ciudad, sus luces y sus ideas,
Profundos los paisajes minuciosos,
Vegetaciones, hombres, animales,
En medio el cazador.

(Jorge Guillén; cit. por Manuel Alvar,
El mundo novelesco de Miguel Delibes,
Madrid, Editorial Gredos, 1987, p. 114).

Delibes recibió por parte de los reyes el Premio Vocento y condeció una entrevista donde mostraba su personalidad.




Ya no sólo Valladolid se ha quedado huérfano, España y su literatura ha perdido a uno de los grandes y, hoy, se podía notar en las portadas de los periódicos españoles.




La hoja roja, Cinco horas con Mario, fueron grandes novelas de Delibes pero su consagración como uno de los "grandes" llegó con El Camino La novela, una de las mejores de Miguel Delibes cuenta la historia de un niño, Daniel el Mochuelo, que tiene que transladarse a la ciudad para cursar bachillerato. Una noche antes de partir Daniel recordará todo lo que le ha ocurrido en ese lugar, sus amigos, sus peripecias y descubrirá que su camino está en esa aldea, unido a lo que ha sido hasta ese momento su vida. "El Camino" es una nostálgica novela realista a través de la cual podemos aprender que nunca sabemos lo que tenemos hasta que se nos ha escapado. En OcioTotal te ofrecemos una serie de enlaces a través de los cuales podrás conocer más información sobre esta importante novela y su autor.



Breve Biografía

Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - † Valladolid, 12 de marzo de 2010)[1] fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e".[2] Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela.

Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Se trata por tanto de una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones, pero su influencia va aún más allá, ya que varias de sus obras han sido adaptadas al teatro o se han llevado al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.

Marcado profundamente por la muerte de su mujer en 1974, en 1998 padeció un cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente, lo que detuvo prácticamente por completo su carrera literaria y le llevó a la apatía y prácticamente al ostracismo hasta su muerte en 2010.