jueves, 9 de febrero de 2012

Los ojos de la guerra



"Los ojos de la guerra somos nosotros: los periodistas, los reporteros y fotógrafos".


Era mi primer curso en la Universidad cuando nos hicieron leer este libro como lectura obligatoria con su posterior examen. Pero no fue una lectura obligatoria a mi parecer, si no un libro que a quien lo lee le marca. Es un antes y un después.


Miguel Gil: abogado, periodista y corresponsal de guerra que junto a su compañero Kurt Schork fue asesinado en Sierra Leona en mayo de 2000. Su muerte supuso un punto y aparte en la historia de los periodistas-corresponsales de guerra, prototipo de periodistas y seguidores ha sido premiado internacionalmente.


Manu Leguineche y Gervasio Sánchez nos contarán cómo ocurrió la muerte de estos dos peridistas relatada a través de uno de los supervivientes, cómo fue el día después, la repatriación de los cuerpos desde Sierra Leona, el entierro en España donde llegaron centenares de compañeros de todos los rincones del mundo. El libro constará también de textos escritos en homenaje a Miguel Gil realizados por periodistas de prensa escrita, radio y televisión tanto en España como del extranjero.





70 corresponsales y compañeros suyos decidieron unirse y escribir sobre su comprometida y peculiar trayectoria, sobre las vivencias que compartieron junto a Miguel. Así nace el libro “Los Ojos de la Guerra”, cuyos beneficios irían directamente a crear el “Premio Miguel Gil Moreno de Periodismo” que premiaría la obra de alguien, cuyo espíritu se pareciese al de Miguel. Aquí se explica por qué, cuándo, dónde y cómo murió Miguel Gil Moreno.


Este libro marca un antes y un después en la historia del periodismo, de los corresponsales de guerra. Dicen que no todas las guerras son iguales y, al final, todas lo son.






DURANTE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO


“Con la muerte de profesionales como Miguel Gil y Julio Fuentes muere el periodismo de verdad”, afirmó el corresponsal Gervasio Sánchez, quien junto a Manuel Leguineche coordina el libro ‘Los ojos de la guerra’ (Plaza & Janés), durante la presentación que llevaron a cabo en la capital española del libro donde hablan sobre lo ocurrido.



“El periodista bueno se diferencia del malo porque busca la verdad, la justicia y la conmoción. El malo es el que raya el sensacionalismo”,señaló Sánchez, quien huye de la “mitificación” de los corresponsales de guerra porque “las víctimas son las verdaderas protagonistas y el periodista es un mero intermediario entre el dolor y el olvido”. Es en esa línea de “periodismo de verdad, autocrítico” en la que se movían, según Sánchez, tanto Miguel Gil como Julio Fuentes.



“En este libro se unen dos amores: uno por Miguel Gil y Julio Fuentes; y otro por el periodismo, que une la vida con la muerte”, aseguró Sánchez, quien pidió “más sensibilidad” a las empresas y que “reconozcan el trabajo duro, en tensión permanente” de estos profesionales que se juegan la vida con su trabajo.

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