
La tercera y última parte de la Trilogía del Jardín se haya bajo el título "Lirio Rojo".
En ella toma protagonismo Hayle, la sobrina lejana de Rosalind que apareció en la gran mansión pidiendo cobijo, pero también encontró fue un hogar, la sólida amistad de Roz y Stella, y la posibilidad de un nuevo amor. Solo el misterio que rodea la mansión Harper se interpone ahora entre ella y su felicidad.
Esa felicidad que le hace volver a creer en el amor y en la que comienza a ver a Harper como algo más que un amigo. Pero eso es lo que a Amelia no le gusta, Harper es su antepasado; mejor aun, es el antepasado de ese hombre odioso que le destrozó la vida. Sus apariciones son cada vez más frecuentes y más duras, con mucha más agresividad y eso es algo que inquieta a todos y que hará que Mitch, recién llegado de su luna de miel tenga que ponerse a investigar un nuevo aspecto de "la dama Harper".
En este entresijo en el que gira el gran argumento de esta tercera parte. Amelia se ha vuelto agresiva y, lo que es peor, toma y posee a Hayle a su antojo para desagrado de todo. Harper no puede estar siempre vigilándola ya no por él mismo, si no porq Hayle se ha vuelto reacia.
Se están acercando a algo oscuro y tenebroso, se están acercando al final de la historia y todos ellos lo saben. En un abrir y cerrar de ojos Mitch encontrará la solución, averiguarán quién es Amelia y qué hace ahí. Mientras tanto, la felicidad de todos los habitantes de la mansión sigue creciendo. Se ven grandes muestras de amistad, compañerismo y como no podía faltar en ninguna obra de Nora Roberts, de amor.
La historia de amor de Harper y Hayle crece a pasos agigantados. La responsabilidad que muestra el joven es arrolladora, y hace que una se enternezca a cada página con estos dos personajes que van evolucionando cogidos de la mano tiernamente.
Una gran historia en la que, de nuevo, se unen el romanticisimo, la amistad, el suspense y la intriga que envuelven a Amelia. Nora Roberts a conseguido superarse en la última historia y poner un gran punto y final a su trilogía.
En ella toma protagonismo Hayle, la sobrina lejana de Rosalind que apareció en la gran mansión pidiendo cobijo, pero también encontró fue un hogar, la sólida amistad de Roz y Stella, y la posibilidad de un nuevo amor. Solo el misterio que rodea la mansión Harper se interpone ahora entre ella y su felicidad.
Esa felicidad que le hace volver a creer en el amor y en la que comienza a ver a Harper como algo más que un amigo. Pero eso es lo que a Amelia no le gusta, Harper es su antepasado; mejor aun, es el antepasado de ese hombre odioso que le destrozó la vida. Sus apariciones son cada vez más frecuentes y más duras, con mucha más agresividad y eso es algo que inquieta a todos y que hará que Mitch, recién llegado de su luna de miel tenga que ponerse a investigar un nuevo aspecto de "la dama Harper".
En este entresijo en el que gira el gran argumento de esta tercera parte. Amelia se ha vuelto agresiva y, lo que es peor, toma y posee a Hayle a su antojo para desagrado de todo. Harper no puede estar siempre vigilándola ya no por él mismo, si no porq Hayle se ha vuelto reacia.Se están acercando a algo oscuro y tenebroso, se están acercando al final de la historia y todos ellos lo saben. En un abrir y cerrar de ojos Mitch encontrará la solución, averiguarán quién es Amelia y qué hace ahí. Mientras tanto, la felicidad de todos los habitantes de la mansión sigue creciendo. Se ven grandes muestras de amistad, compañerismo y como no podía faltar en ninguna obra de Nora Roberts, de amor.
La historia de amor de Harper y Hayle crece a pasos agigantados. La responsabilidad que muestra el joven es arrolladora, y hace que una se enternezca a cada página con estos dos personajes que van evolucionando cogidos de la mano tiernamente.
Una gran historia en la que, de nuevo, se unen el romanticisimo, la amistad, el suspense y la intriga que envuelven a Amelia. Nora Roberts a conseguido superarse en la última historia y poner un gran punto y final a su trilogía.
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